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05/2012
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Iniciamos la publicación de la nueva novela de Ricardo Ludovico Gulminelli sobre maniobras fraudulentas.
«Escribí esta historia porque un antiguo y apreciado amigo me lo pidió, rogándome que guardara el secreto de su identidad. Por tanto, sólo revelaré que es originario de España e inspirador de un personaje decisivo. Tal vez por su influencia, los seres ficticios que hacen doblar “La Campana Mágica”, tomaron vuelo propio y se independizaron de mí. Es por eso que sostengo que he sido un mero espectador de sus vivencias.Keys: {In progress}“El Zaragozano” —así se denomina este ser imaginario—, ha dejado su huella en esta novela. Es un trasgresor. Su conducta no podría ser tomada como modelo de honestidad, pero no sé por qué, me cuesta considerarlo un delincuente. Pienso que se trata de reparos emocionales, ya que es innegable su marginalidad, su autoritarismo y su soberbia; aunque en algunas ocasiones, su lucidez es sorprendente y su humanismo conmovedor...»
El pez en el agua. Un cuento de Orlando Mazeyra.
«“Mamá María, ¡haz que suene mi teléfono!”, rogué con los ojos cerrados y soñando, afiebrado, con la llamada tan esperada, aquella en la que me informarían que yo había ganado el premio que llevaba el nombre del escritor que me enseñó sin reservas que la ficción es el mejor pararrayos contra las impredecibles tempestades del mundo real...»Keys: Dios, pez, casa, agua
Imaginación. Un microcuento de Carlos Almira.
«Fui a hurtadillas, arranqué del patio la concha, y se la coloqué entre los dedos. Sabía que cuando despertara su imaginación urdiría una historia. Por lo demás, la concha era de lo más corriente: una amonita vulgar como los centenares que afloraban por allí...»Keys: mañana, concha

Navidad. Capítulo XXXIII de la novela de Ana María Martín Herrera.
«El patio coronado por la luna, con sus paredes recién encaladas, es una bella estampa de la Nochebuena urbana. Por las ventanas de las cocinas se escapa el olor del asado, los gritos de los niños, los cánticos, el jolgorio de las familias. Turba, impasible al bullicio, duerme sobre su taco. Mañana, Navidad, será un día grande para la perra; la señora Faustina le pondrá en la fiambrera los restos de la cena. Lena piensa en Julio y le imagina con su familia en torno a una mesa con candelabros, adornos de velas y espumillón del fino...»Keys: {In progress}

Tarde de fútbol. Capítulo XXIV de la novela de Mariano Valcárcel González, un fresco histórico desde la posguerra y sus años de penuria hasta los de la zozobra de la transición.
«Juan de Dios, como muchos de su calaña, tenía enemigos por todos los lados. La soberbia de su espíritu chulesco le impedía ver el peligro a su alrededor cuando ese peligro procedía de seres considerados por él débiles o inferiores. Y es generalmente de los maltratados, de los despreciados, de donde suelen surgir reacciones, por inopinadas más brutales. Cuando del subsuelo profundo, dormido por siglos, nace la actividad sus efectos son devastadores...»Keys: {In progress}
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